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Tepoztlán

Pueblo de Tepoztlan

Pueblo Mágico por tradición y denominación

 Planear una visita al pueblo mágico de Tepoztlán comienza por la búsqueda en Google con la finalidad de conocer las recomendaciones de viajeros y guías locales, quienes recomiendan llevar zapatos cómodos, agua y alimentos de buena aportación calórica ya que la visita obliga a realizar una larga caminata a la pirámide ubicada en lo alto de las montañas.

¿Cómo llegar?

Para visitar Tepoztlán se enumeran tres opciones:
  1. Salir de la central de autobuses del Norte, donde se ofrecen salidas tres veces al día; con un tiempo estimado de recorrido de dos horas 10 minutos en promedio y un costo de 130 pesos por persona,  ello cual implica cruzar la Ciudad de México.
  2. Otra opción es salir de la Ciudad de México partiendo de la central de autobuses del Sur ubicada en la Alcaldía de Coyoacán, conocida como Taxqueña, donde el tiempo de recorrido se promedia en una hora 20 minutos; debido al intenso tráfico llegan a convertirse en una hora con 40 minutos; en muchas ocasiones un par de horas.
  3. La travesía cobra especial relevancia al realizarse en automóvil ya que la vía federal 95 D es la más recomendable, conocida como autopista del Sol México – Acapulco; la cual  está por cumplir medio milenio de su trazo;  mismo que se le atribuye a Hernán Cortés y que fue conocido durante siglos como la ruta a China ya que de ahí se embarcaban hacia el Océano Pacífico mercancías y alimentos que llegaban al continente asiático y viceversa.

Riqueza natural

El recorrido es simplemente espectacular ya que después de 6.6 kilómetros de camino para dejar la zona urbana, los turistas pasan por poblados fundadores de nuestra cultura como es el caso de San Pedro Mártir, Parres, Tres Marías; donde los conductores de autos y motocicletas se preparan para enfrentar un camino serpenteante en la curva conocida como “La pera”; finalmente, a 10 kilómetros se localiza la salida hacia Cuautla y en un camino empinado se contempla el valle de Cuaunáhuac para llegar finalmente al pueblo donde nació Quetzalcoatl.
Esta carretera se terminó de construir en el año de 1931 y es una vía icónica para los viajeros de la capital del país y conocida a nivel mundial ya que conecta con la avenida más grande del mundo en la Ciudad de México conocida como Insurgentes.

Tepoztlán

Las calles empedradas y una hermosa vista de múltiples tonos naranja y verde muestran la majestuosidad del tepozteco y nos recuerda el misticismo de una tierra que vio nacer dioses; de allí la tradición retomada en la cultura New Age que se combina con el chamanismo y el turismo para cuidar nuestra salud a través de la medicina natural que emplea flores, plantas y la energía propia de nuestra esencia divina para conseguir beneficios en cuerpo y alma.
En la cabecera municipal viven cerca de 15 mil personas de un total de 46 mil habitantes de acuerdo al último censo de población y vivienda.

Patrimonio cultural de la humanidad

El ex convento de la Natividad es un monumento histórico construido entre 1555 y 1580 que fue declarado patrimonio de la humanidad en el año 1994 por la Unesco. En sus paredes se plasman murales que cuentan historias y se aprovecha el espacio para realizar talleres, conferencias, conciertos y exposiciones temporales de arte.

Mercado típico

Como en todo nuestro país, la iglesia en el centro de la población, alberga un mercado de artesanías y oferta gastronómica donde los famosos tlaxcales de maíz martajado se rellenan de guisos, flor de calabaza, hongos y setas que se combinan con el tradicional mole tepozteco; huazontles rellenos de queso que el visitante acompaña con una cerveza o pulque. Dicha bebida es el pretexto perfecto para emprender un camino de 2 km que nos llevará a la pirámide del tepozteco. La orografía y tradición New Age nos recuerdan la fascinación que tiene nuestra naturaleza humana por lo sobrenatural y la necesidad de comprender la inmensidad del universo; la posibilidad de avistar naves voladoras que pasan a segundo plano al contemplar la inmensidad del valle a nuestros pies.
Instalados a 2350 metros sobre el nivel medio del mar, empezamos a valorar los platillos mexicanos preparados en restaurantes y puestos a la orilla del camino que lleva a la zona Arqueológica.

Experiencia asequible

 Una parada obligada es degustar la gran variedad de nieves y platillos prehispánicos que emplean flores y aprovechan la refrescante agua de ciruela criolla consiguiendo una experiencia culinaria sencilla pero inolvidable.
 Las actividades laborales de la población económicamente activa del centro del país, hacen de cada fin de semana una romería que nos hace sentir en las aglomeraciones de la Ciudad de México; lo óptimo para el viajero es aprovechar los espacios del lunes a jueves que nos permiten sentir la tranquilidad de la provincia a pocos minutos de la ciudad más grande del mundo.

Celebraciones

En la localidad todos los días del año son de fiesta ya que los pobladores aprovechan cualquier festejo de cumpleaños, nuevo inicio de proyectos, celebraciones religiosas de barrios; donde el reto al tepozteco es una de las festividades icónicas. Los días 7 y 8 de septiembre, una carrera atlética para conquistar la cima de la montaña logra convocar miles de invitados. Otra fiesta importante es la de San Miguel, conocida como el día de los elotes, donde cada 27 de septiembre la flor de pericón se coloca en casas, negocios y sembradíos en forma de cruces para hacerle saber al demonio que no se le permitirá la entrada. Se aprovecha para tocar las campanas de la iglesia y una banda de viento celebra a ritmo de chinelo en el kiosco de la misma. El día 28 todos festejan comiendo elotes y recogiendo flores con las que se adorna el inmueble.
La llegada de la primavera es sin duda la fiesta que convoca al mayor número de visitantes vestidos de blanco con la finalidad de percibir la energía colectiva y mágica del cambio de estación en el espinazo de Xipetotec.
En todo el país los panteones y camposantos se visten del clásico color naranja de la flor de cempasúchil y  se aprovecha la nostalgia para compartir alimentos y música con los muertos.

Romance

Jóvenes enamorados aprovechan los fines de semana para realizar prolongadas caminatas por todas las calles empedradas  y vías empinadas tomados de la mano contemplando bardas multicolores, donde los tonos morados y púrpura de la flor de  bugambilia enmarcan fotografías contrastadas con el tono terracota del adobe.

Sanación

Los temazcales son una excelente oportunidad para cambiar la energía mental y corporal, transportándonos a una dimensión positiva que nos prepara aceptar nuevos retos y marca el inicio de comienzos prósperos en nuestros proyectos.
El turismo de salud ofrece una amplia variedad de masajes y tratamientos naturales que logran  conseguir estados de sanación casi inmediatos.

Aventura

 El turismo de aventura se vive en el valle cercano donde podemos realizar descensos en técnica de rappel, paseos en bicicleta de montaña y sumergirnos en posas de agua fresca resultado de los escurrimientos montañosos.

Tepoztecos y Tepoztizos

Los pobladores están acostumbrados y aceptan en gran medida la presencia de extranjeros y visitantes quienes han logrado mimetizarse y formar un hogar para ser considerados tepoztizos. Dicho término fue acuñado por el caricaturista Eduardo Humberto del Ríos García mejor conocido como Rius; quien después de ser secuestrado por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y ver afectada su salud, decidió instalarse en el benévolo clima de Tepoztlán.
Rius consiguió adaptarse al pueblo y la población logró aceptar a un personaje ateo en un ambiente respetuoso de las tradiciones religiosas.
Los años setentas y ochentas del siglo pasado consiguieron atraer a un gran número de personas interesadas en la contracultura, quienes buscaban la creación de una utopía de vida, siendo identificados con el jipismo.
Hoy tenemos la fortuna de contemplar múltiples expresiones religiosas y culturales toleradas casi todas por la mayoría de la población católica.

Historia milenaria

Hoy sabemos que el Desierto de Gobi al norte de Mongolia es la rama común de los genes en Mesoamérica, de allí que el Dios Ometéotl nos permita entender la dualidad de la creación divina. La serpiente emplumada es un reflejo del recién conocido símbolo del ying – yang que se oferta en la mayoría de los puestos disgregados en calles y pequeñas plazas; símbolos de protección divina que alejan las malas vibras
Cualquier oportunidad de salir de la rutina sin invertir grandes recursos económicos es un buen pretexto para visitar en familia el Pueblo mágico de Tepoztlán en el vecino estado de Morelos.

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