¿Porqué amamos comprar y odiamos vender?

Una excelente forma de empezar con una sonrisa entre mujeres al momento de comenzar la jornada de capacitación es consultar su afición por las compras:

  • Levante la mano quien ama ir de compras
  • Describa qué le gustaría comprar en cada visita al supermercado
  • Imagine la sensación de ese vestido en una fiesta por la tarde

Las expresiones causarán risas estridentes, algunos gritos, anécdotas, confesiones y gustos generadores de culpa. La sesión podría tratar todo el día al respecto de la felicidad que nos ofrece la actividad de la acumulación de activos.

Lo mejor es aprovechar la energía del grupo para avanzar en el desarrollo de la presentación y dejar para la reflexión tardía: ¿Porqué odiamos vender?

Recibir un «NO · Gracias» desmotiva, frustra; nos recuerda las primeras lágrimas de la infancia; consigue la sensación opuesta a la compra. Insistir con una sexta llamada telefónica o un séptimo correo electrónico nos lleva al área de la generación de lástima y al borde del ruego. El tiempo se hace lentísimo entre cada llamada y al mismo tiempo se escurre con cada «dead line» o fecha fatal.

¿Qué buscan los usuarios?

  • Experiencias
  • Soluciones
  • Historias
  • Emociones

Después de arriesgar su capital, el usuario buscará encontrar la felicidad y magia que mencionamos en nuestra publicidad para compartirla a través de un selfie o una charla amena con amigos o familiares.

En cada intento de venta debemos mostrar la propuesta de valor al prospecto y los argumentos de retorno de inversión.